SANTA CLARA, CA – El entretiempo del Super Bowl LX en el Levi’s Stadium no solo fue un despliegue de música, sino una declaración política y cultural que mantuvo al mundo hablando desde el primer segundo. En un formato compacto de apenas 13 minutos, la producción logró lo que muchos consideraban imposible: superar en complejidad técnica al legendario show de Dr. Dre y Snoop Dogg, entregando un montaje escénico sin precedentes.

La noche comenzó con una explosión de identidad. Rompiendo el protocolo y conectando instantáneamente con el Caribe, el show abrió con el icónico grito de guerra del bachatero dominicano Anthony Santos: “¡Hoy se beeebeee!”. Este gesto marcó el tono de una presentación que, aunque breve, estuvo cargada de simbolismo y orgullo regional.

Tras meses de críticas en redes sociales debido a la decisión inicial de contar con un solo protagonista latino, la organización integró a Lady Gaga al elenco. La incorporación de la estrella pop sirvió como un contrapunto dinámico, aunque el corazón del show se mantuvo firme en sus raíces hispanas, cumpliendo la promesa de elevar la cultura latina a su máxima expresión en el escenario más grande del mundo.

El espectáculo no rehuyó de los temas sociales. En uno de los momentos más potentes de la noche, se abordaron los problemas actuales que enfrenta Puerto Rico.

• Homenaje al Reguetón: Se presentó un despliegue frenético de cortes musicales rindiendo tributo a los pilares del género: Tego Calderón, Daddy Yankee y Héctor El Father, reconociendo la influencia global de la «Isla del Encanto».
• El Mensaje de Ricky Martin: El momento de mayor peso político llegó cuando Ricky Martin tomó la palabra para lanzar una advertencia global, expresando que el pueblo puertorriqueño se niega a quedar en el olvido o sufrir un destino similar al de Hawaii en términos de desplazamiento y abandono.

A pesar de la brevedad del tiempo (apenas 10 a 13 minutos de acción real), el despliegue técnico fue calificado por expertos como el más complejo en la historia del Super Bowl. La estructura superó en logística y escala a la escenografía de casas de la edición de 2022, utilizando tecnología de punta para transformar el campo en cuestión de segundos.
Desde su anuncio, este evento estuvo rodeado de controversia, pero el resultado final demostró el poder de convocatoria del mercado latino. El protagonista logró condensar una carrera de éxitos y un mensaje de unidad en un tiempo récord, dejando una huella imborrable en la historia del entretenimiento deportivo.
