Los educadores proponen un gran pacto nacional que convierta la educación en una verdadera política de Estado
Santo Domingo, RD. – A propósito del inicio del nuevo año escolar 2026-2027, marcado por las mismas necesidades y falencias acumuladas durante años, la Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte afirmó que el sistema educativo dominicano atraviesa una profunda crisis estructural y que su modelo actual se encuentra agotado. El profesor Menegildo De La Rosa, presidente de la organización, sostuvo que, pese a las cuantiosas inversiones realizadas y a la sucesión de planes y programas implementados durante las últimas décadas, el país continúa enfrentando graves dificultades en materia de aprendizajes, gestión e infraestructura, por lo que consideró necesario impulsar una transformación integral de la escuela dominicana.
De La Rosa recordó que han transcurrido más de tres décadas desde el primer gran Plan Decenal de Educación, concebido como un esfuerzo nacional participativo y democrático para transformar el sistema educativo, con énfasis en la profesionalización y formación de los docentes, nuevos métodos de enseñanza y la dotación de materiales didácticos y pedagógicos. Sin embargo, indicó que posteriormente la educación dominicana entró en una dinámica de cambios constantes, improvisaciones y políticas que no han logrado consolidarse como una verdadera política de Estado. “La escuela dominicana ha sido convertida en un tubo de ensayo. No podemos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”, expresó.
El dirigente magisterial señaló que durante los últimos 25 años han pasado por el Ministerio de Educación diferentes administraciones con sus propios planes e iniciativas: Milagros Ortiz Bosch, con la culminación del Plan Decenal y la dotación de textos escolares; Alejandrina Germán, con el Plan Decenal de Educación 2008-2018; Melanio Paredes, con Misión 1000 x 1000 y los textos integrados; Josefina Pimentel, durante la transición hacia la aplicación del 4 % del PIB para la educación; Carlos Amarante Baret, con la Jornada Escolar Extendida, el Plan Nacional de Edificaciones Escolares y el Pacto Nacional para la Reforma Educativa; Andrés Navarro, con República Digital Educación; Antonio Peña Mirabal, con la etapa inicial de contingencia educativa frente a la pandemia; Roberto Fulcar, con Educación para Todos Preservando la Salud y Educación para Vivir Mejor; Ángel Hernández, con el Plan Horizonte 2034; y Luis Miguel De Camps, con la Hoja de Ruta 2025-2028 aterrizada en los cincos pilares del plan horizonte.
Para el presidente de la Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte, esta sucesión de ministros, planes y programas evidencia la falta de continuidad de una visión educativa nacional y de un perfil claramente definido del ciudadano y profesional que se quiere formar. Cuestionó además que el país no cuente con evaluaciones públicas y sistemáticas que permitan conocer con claridad el nivel de cumplimiento de las metas propuestas y los resultados alcanzados. “Tenemos años buscando culpables por los bajos aprendizajes, poniendo parches e inventando programas, cuando en realidad enfrentamos un problema sistémico”, afirmó.
Un nuevo modelo educativo y un pacto nacional por la transformación educativa
Como parte de ese nuevo modelo, la Juan Pablo Duarte propone la elaboración de un plan educativo vinculado a un proyecto de nación de 15 o 20 años, con metas, indicadores y competencias claramente definidas para cada nivel. Propuso que el nivel inicial se concentre en la adaptación del niño al ambiente escolar y la iniciación de la alfabetización, mientras que la educación primaria garantice que ningún estudiante concluya esta etapa sin dominar plenamente la lectura comprensiva, la escritura y el razonamiento lógico-matemático, fortaleciendo además el uso efectivo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.
Asimismo, propuso eliminar la promoción automática en el primer ciclo de primaria, al considerar que ningún estudiante debe avanzar de grado sin haber alcanzado las competencias fundamentales requeridas. Para el primer ciclo de secundaria planteó una formación orientada hacia la investigación, la argumentación y la exposición, articulada al enfoque STEAM; mientras que en el segundo ciclo propuso conjugar la formación técnico-profesional con la iniciación en la inteligencia artificial y la robótica, con el propósito de formar bachilleres preparados para incorporarse al mundo laboral, emprender y continuar una carrera profesional.
El dirigente magisterial sostuvo que la inversión educativa debe ser cuantificada y cualificada, orientándose hacia el cumplimiento de metas e indicadores concretos y verificables. En ese sentido, llamó a superar la lógica de invertir recursos sin una evaluación rigurosa de sus resultados y aseguró que la educación dominicana necesita una gestión más eficiente, mejores condiciones en los centros educativos y políticas coherentes con los desafíos de la era digital y los cambios nacionales e internacionales.
Finalmente, la Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte propuso la construcción de un gran pacto nacional por la transformación educativa, que integre a las familias, las comunidades, los estudiantes, los docentes, las organizaciones sociales y las instituciones del Estado, con una participación de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP). De La Rosa consideró que este acuerdo debe incluir la dignificación de la carrera docente, las reivindicaciones históricas del magisterio, el compromiso con el cumplimiento del calendario escolar y una mejora sustancial de la gestión educativa.
“El modelo educativo se agotó y colapsó. La República Dominicana necesita un cambio radical, un pacto integrador y una gran reforma educativa que coloque a la escuela a la altura de los nuevos tiempos y de las necesidades del desarrollo nacional”, concluyó.

